Origen del turrón: todo lo que tienes que saber

Turroneros de Agramunt

Origen del turrón: todo lo que tienes que saber

Existe un consenso bastante generalizado respecto a que el origen del turrón hay que buscarlo en la península arábiga y que, por tanto, fue introducido en los territorios del Mediterráneo occidental, en las penínsulas ibérica e itálica, por los árabes.

 

Turrón árabe

La fuente que apoya la  teoría de que fueron los árabes quienes trajeron el turrón nace del tratado De medicinis et cibis semplicibus, obra del médico andalusí Abdul Mutarrif, quien hablaba de los beneficios de la miel y de una medicina endulzada llamada turun, con la que trataba el dolor de garganta, el resfriado y la indigestión.

El tratado lo tradujo al latín el italiano Gherardo Cremonese, entre 1100 y 1150, y fue precisamente Cremona la cuna del primer turrón italiano, que se sirvió en el banquete de bodas de Francesco Sforza y Bianca Maria Visconti, en 1441. Lo modelaron reproduciendo la forma del Torrazzo, el campanario de la ciudad.

Ludovico, hijo del matrimonio, fue años después el mecenas de un tal Leonardo Da Vinci, que no sabemos si comía turrón, pero durante largo tiempo trató de llevar adelante el proyecto de construir una enorme figura ecuestre de bronce del duque Francesco, que Ludovico quería regalarle como homenaje.

En la Península Ibérica

En la Península Ibérica, las referencias al turrón son muy anteriores. El monje Pere Ferrer, nacido en Tàrrega, escribió entre 1221 y 1223 el Costumbrario del Monasterio de Sant Cugat, donde se mencionan los terrones, turrón de garbanzos, como alimento tradicional en Navidad y Semana Santa. La primera referencia al turrón a base de miel aparece en el recetario de cocina catalana El libro de Sent Soví, anónimo de 1324, aunque no explica su elaboración. Del mismo siglo es el Libro de todas las maneras de confites, donde sí aparece la primera receta del turrón de avellanas.

Esta receta medieval es la que heredó el turrón característico de la zona de Agramunt. Se hacía con avellanas enteras, o almendras, miel, clara de huevo y obleas. La cita documentada más antigua que se refiere al turrón en Agramunt es de 1741. Aparece en unas cartas de la familia Siscar, nobles de la villa. El de turronero era entonces el oficio más numeroso, y a menudo servía de complemento al jornal de las familias campesinas. Ya en el siglo XVII, elaborar turrones y chocolates era una tradición en el municipio ilerdense.

El turrón de almendras que conocemos hoy en día nace en el sur del Reino de Valencia, en el siglo XV. Jijona y Biar, en Alicante; Casinos, en Valencia; algunos pueblos de Toledo; los municipios extremeños de Castuera y Garrovillas de Alconétar; además de Agramunt, se constituirán como los centros productores de turrón en España.

Otros mitos del origen del turrón

Existen otras versiones sobre el origen del turrón, como que surgió a raíz de un concurso propuesto por los árabes para encontrar un alimento nutritivo que se conservara en buenas condiciones durante los largos viajes de sus ejércitos, o que fue invención de un artesano de Barcelona, apellidado Turró. También hay referencias a una pasta muy nutritiva, a base de miel y almendras, que tomaban los atletas griegos que participaban en las Olimpiadas, y al alimento energético con que se alimentaba a las Legiones romanas.

En cuanto al origen de la denominación turrón, el estudioso de Jijona Fernando Galiana defiende que proviene de la palabra catalana torrat (tostado), que se refería a la mezcla de miel y frutos secos que se cocía directamente en el fuego para configurar una masa consistente y maleable. También se le relaciona con terrón, de tierra, como lo llamaban los monjes medievales del Monasterio de Sant Cugat.

Turrón de yema tostada: el origen

Otro de los turrones más tradicionales, el de yema tostada, tiene su origen en Cataluña. Inspirado por el sabor de la popular crema catalana, aprovechaba las yemas que quedaban para el desecho al emplear las claras en los turrones duros.

Además de los turrones españoles e italianos, existen recetas muy populares en otros lugares, como el nougat de Montélimar francés, la halva o turrón de sésamo tradicional de los países árabes, Grecia e Israel, los turrones eslavos, y las variedades típicas de Perú: el turrón de Doña Pepa, el de kiwicha y el chumbeque, que también se elabora en Chile.

Las posibilidades que ofrece este postre delicioso son múltiples, y en Virginias las tenemos todas: turrones tradicionales, duro, blando, de yema tostada; los más populares, de chocolate en todas sus variedades; al estilo de los maestros artesanos de El Taller; los innovadores y deliciosos de la línea Fusión; o la amplia gama 0% sin azúcares añadidos. En Virginias somos expertos en transformar el sabor del mejor turrón en emoción.

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